Apóstol Caleb Mirkin

06/02/2023

Hora de Post: 3:44 PM

Sin temor a las noticias

Buenos días amados …Hoy el diario La Nación compartió la noticia de que Argentina está al mismo nivel que Venezuela y El Líbano debido al valor que alcanzó la inflación. Obviamente una noticia así genera terror financiero en mucha gente, pero creo que Dios usará esto como una divisoria de aguas. Escrito está en la Palabra de Dios :» No te olvides del Señor tu Dios ya que Él te da el poder ( unción , capacidad, sabiduría) para generar y obtener riquezas confirmando el Pacto que hizo con Abraham mediante juramento»( Deuteronomio 8 :18) También Jesús dijo algo muy claro :» Nadie puede servir a dos señores al mismo tiempo porque querrá mucho más a uno que al otro ,no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo»( Mateo 6:24 ) La bendición de Dios no depende del lugar geográfico sino de tu posición en Cristo. Cuando la familia de Noemí deja Belén (la Casa del Pan) buscando prosperidad en otra tierra lo único que encontraron fue muerte y desgracia. (Ver la historia de Ruth la moabita) Es cierto que el dinero representa vida y tiempo ya que pasas horas trabajando todos los días para obtenerlo, pero ante Dios es semilla para hacer crecer el Reino. Durante el siglo pasado vimos surgir un movimiento evangélico de La Prosperidad sin embargo mucha gente que siguió ese movimiento quedó con una mano atrás y otra adelante. La verdadera prosperidad es tener todo lo necesario para llevar adelante el propósito de Dios para tu vida. Las finanzas en El Reino son para eso no para tu propio bienestar. Nuestro Corazón debe estar en El Reino de Dios y su justicia y todo lo que necesitemos Dios lo añadirá. El objetivo al presentar tus Diezmos y Ofrendas no es hacer una transacción comercial:» Señor te doy esto para que Tú me des más. » No. El objetivo debe ser iluminar el Rostro del Padre expresándole:» Señor Tu eres mí todo, tú eres mí mayor riqueza y mi amor». En tiempos difíciles dile al Señor :» Señor añade un cero más a mis diezmos y ofrendas » y El Señor no se deja ganar en generosidad.

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