Hoy la madre de una alumna de Meditación me dijo que su hija estaba feliz porque había podido entrar a la dimensión espiritual sin problemas.
Dios suele sembrar a sus hijos en suelos inesperados para que no olvidemos que a Él no podemos restringirlo a reglas humanas…
La meditación te hace consciente de la Omnipresencia de Dios y esa Presencia bendita te va quitando los signos de vejez como le ocurrió a los Padres del Desierto (Abraham, Isaac y Jacob).
Alguien me insinuó:» usted parece amar más a la meditación que a Dios» y mi respuesta:» yo nunca confundo la técnica con la meta». El Conocimiento de Dios es libre para todos aquellos que quieran recibirlo como la Primera Luz del Día.
He aprendido a practicar el silencio y la quietud, y ahí en ese ámbito la Presencia del Señor barre con todo despojo mental y la Gracia fluye como una pacífica inundación.
Mis palabras durante la práctica son una velada guía profética que lleva hacia Jesús como Único Creador y Restaurador. Lo estoy disfrutando mucho.
