Holis gente bella
2 Corintios 4:7 nos muestra con claridad meridiana una gran verdad y es la siguiente: «somos vasijas de barro que contienen un gran tesoro». El nombre del primer hombre fue Adam que significa justamente hecho de arcilla. Como es sabido en la antigüedad cuando no había neveras ni refrigeradores las vasijas eran un elemento clave para conservar aceite, agua y vino. Recuerdo que cuando fui misionero me tocó tomar agua de vasijas de barro y ¡qué frescura! – la vasija aporta frescura a algo vital.
El cuerpo físico que tenemos es la vasija que tu espíritu eligió para venir a vivir con frescura esta experiencia humana. La arcilla no es un simple alumosilicato complejo, es polvo de estrellas condensado cuánticamente. Es una parte del Universo abrazando a tu espíritu ¿chida la imagen verdad ? A que nunca lo habías visto así amigo. El Señor te dio una vasija para llenarla con belleza, amor, gratitud y no con unas despreciables tonteras, cuídala, hónrala como el diseño que es y llénala de cosas buenas para que al desbordarse tu esencia un aroma de plenitud bendiga al colectivo.
El Alfarero puede tomar la vasija y reformatearla cuando se está agrietando o perdió detalles de su diseño y aquí se pone interesante y desafiante la cuestión: somos co creadores con Dios entonces tenemos la responsabilidad de reformatear la vasija cada vez que haga falta.
Las señales de la vasija se llaman Síntomas Corporales: te subió la presión, te duelen las articulaciones, comes algo y te hinchas como guajolote. Plantéate cómo puedes empezar a mirar ese síntoma como mensaje de tu cuerpo, ¿Qué te quiere decir el cuerpo con eso? ¿Cómo puedes decodificar ese mensaje?
Ya sé, consultarás a la IA, pero espera un poco carnal, los espirituales tenemos la IE la Inteligencia Espiritual. La Palomita Buena Onda – El Espíritu Santo. Pregúntale pues y te enseñará todo okis. Hazlo, decodifica tus síntomas y después actúa desde El Campo Cuántico.
