El Libro de Job en la Biblia nos enseña que El Señor nuestro Dios puso límites.
Poner límites es respetarte y cuidarte. No poner límites es dejarte a ti, a tu pasión y a tu sueño como segunda opción. Se realizó una encuesta a personas próximas a morir y lo que la mayoría expresó es que se arrepentían de haber vivido la vida para agradar a los demás en vez de haber vivido la vida que ellos querían.
¿Hasta cuándo vas a seguir en lugares que ya no te vibran ni te resuenan, solo porque los demás piensan que es allí donde debes estar y permanecer?
Tú, te mereces vivir y sentir al máximo la experiencia que El Eterno Dios te ha concedido en este planeta. Entonces, permite que fluya en ti todo aquello que esté en la misma frecuencia que tu más alto propósito.
