El Evangelio de Juan capítulo 14 recoge una expresión de Jesús no siempre bien entendida: «En la casa de Mi Padre muchas habitaciones hay».
¿Cuál es esa Casa del Padre? ¡Pues nosotros! Él eligió tabernaculizar en nosotros y en esta casa hay una habitación muuuy especial ¿ya sabes cual? Pues, la mente hermano/a.
Tu mundo toma la forma de lo que cabe en tu mente; por ello, te invito desde mi corazón a un precioso ejercicio: imagina a tu mente como una habitación con puertas y grandes ventanales que dan hacia la naturaleza creada.
Mira lo que pusiste en esa habitación durante el 2024 y pídele al Espíritu Santo que te muestre aquello que ya no debe seguir allí. Abre las ventanas para que El Viento de Dios renueve el ambiente.
Permite que la habitación sea iluminada por la confianza y alegría de saber que Jesús tiene el control. Recuerda que tus pensamientos pueden cultivar o destruír las semillas que El Padre puso en tu vida.
FÍjate en los colores de las paredes y cámbiales los colores. Dibuja algo bonito, recuerda que tu eres como un imán diseñado por Dios para atraer bendiciones. Pídele ayuda a los ángeles para limpiar y ordenar la importante habitación de tu mente; permite que esa habitación esté siempre iluminada. Coloca allí las plantas que te gusten, tal vez un cuadro bonito. Tu mente será como tú decidas que sea.
¡Buen día amados!
Carpe Diem
