Muchas veces me preguntan qué es la Fe. La Fe es la seguridad interna de que el mundo espiritual invisible es más real que el visible.
La Fe es también actitud: confiar, depender y entregarse sin condiciones a Jesús y su propósito para nuestras vidas, renunciando a nuestros planes y aceptando los de Él.
La Fe nos hace tener los ojos fijos en Jesús, que murió en la Cruz, pero que Resucitó y hoy está Vivo y Reina con Poder. La Fe nos permite experimentar la Salvación integral en Espíritu, Mente y Cuerpo, y participar del Reino de Dios.
La Fe nos ayuda a entender que Jesús no puede depender de nosotros y tampoco podemos imponerle reglas de conducta ni obligarlo a nada. Jesús es nuestro Rey y no nuestro mayordomo, y Él hace como quiere.
Muchos oran por salud y se concentran tanto en la enfermedad que quitan los ojos de Jesús para ponerlos en su circunstancia personal. Jesús ha declarado que obtendremos aquello que creemos que ya hemos recibido.
En Marcos 16:20, Jesús fue muy claro y puntual en cuanto al orden en que las cosas suceden. Primero hay que proclamar La Buena Noticia del Reino de Dios, y luego vienen las señales y milagros. Jesús envió a sus apóstoles a evangelizar, no a construir reinos personales llamados ministerios.
La Proclamación del Reino abre la puerta a la Salvación Integral del hombre y la mujer. Sanar sin anunciar la Buena Noticia del Reino es hechicería. La sanación y /o liberación realizada por Dios se da siempre en un ámbito espiritual de evangelización. Yo simplemente hablo del Reino y Jesús sana y libera, como médico cristiano hice un equipo con Jesús y nos acoplamos bien. No solo sanar, sino también proclamar un mensaje de Reino. Y El Espíritu Santo genera un profundo proceso de conversión (cambio de mente) que va a durar toda la vida y que incluye sí o sí salir del sistema.
