El profeta Daniel se negó a comer la comida que Babilonia le ofrecía y gracias a eso obtuvo más sabiduría y bienestar físico. Les comparto la opinión de dos destacados colegas.
«Análisis del ADN indican que en 40.000 años los seres humanos no hemos cambiado casi nada genéticamente (en concreto, el genoma humano ha cambiado en menos del 0.02%). Esto significa que la constitución genética de la gente del paleolítico, es prácticamente idéntica a la nuestra. Podríamos decir que somos gente de la edad de piedra viviendo en la era espacial. Nuestros genes están bien adaptados a un mundo en que todo lo que se comía, tenía que cazarse, pescarse o recogerse del entorno natural. La naturaleza determinó lo que necesita nuestro cuerpo miles de años antes de que surgiera la civilización». Profesor Loren Cordain, profesor de ciencias de la salud.
«Es el desajuste entre el estilo de vida actual y nuestro genoma ancestral el que contribuye al desarrollo de las enfermedades crónicas no transmisibles, que al final son las que complican las enfermedades transmisibles». Dra. Begoña Ruiz. El colibrí sabe por diseño divino de cuál flor alimentarse y de cual no.

Apóstol Caleb Mirkin
21/05/2024
Hora de Post: 12:54 PM
Gente de la edad de piedra viviendo la era espacial
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