La religión nos hizo olvidar nuestro origen y nos castigó haciéndonos creer que somos un cuerpo que tiene un espíritu y la famosa y venenosa frase: «hermano(a) usted tiene que esforzarse para ser más espiritual, haga el devocional, venga a todas las reuniones posibles, no lea la NTV ni la Dios Habla Hoy porque la Reina Valera tiene una gran fuerza espiritual» ¡sea más espiritual y menos carnal, pamplinas!
Dejemos la cuestión bien en claro: no somos un cuerpo que tiene un espíritu. Somos un espíritu eterno e ilimitado que utiliza un cuerpo físico diseñado por Jesús, para tener una experiencia humana, somos como un astronauta que se mete en un traje para vivir una experiencia espacial. El problema viene cuando el astronauta olvida su origen y empieza a creer que él es su traje.
La religión cristiana nunca entendió bien Efesios 1, en donde queda claro nuestro verdadero origen y esencia: «Ya estábamos en Cristo antes de la Creación del Mundo. Herederos de todo predestinados, amados y escogidos».
Muchos hermanos y hermanas sufren porque no pueden vivir una experiencia espiritual. El Mundo Espiritual es tu lugar de pertenencia no un sitio para simplemente vivir experiencias. El espíritu es nuestro todo y la Mente y el Corazón son conectores entre el cuerpo y el espíritu, pues, para que no se nos olvide nuestra verdadera realidad – un espíritu eterno e ilimitado en constante expansión – Por ello lo mejor siempre está por delante
Desde los púlpitos nos vendieron un buzón: «no somos dignos, somos gusanos de Jacob, etc., etc.».
¡Somos los Hijos de Luz!, ya. Entonces no rebajes tu valor y dignidad ante sermones trasnochados. Tu valor y tu identidad la define Tu Padre y nuestro Padre nos ama.
«Se me apareció el Señor y me dijo: con amor eterno te he amado» (Jeremías 31:3)
