Hola gente bella, disculpen mi silencio de estos días pero es realmente emocionante y abrumadora la Revelación que El Espíritu Santo está trayendo a mi vida sobre el papel del Cerebro en la Vida Espiritual que es la Vida Verdadera, y me surge la gran pregunta: si yo estudié para ser médico ¿por qué no me enseñaron esto en la Universidad? Sólo las enfermedades que afectan al cerebro y los tratamientos posibles más paliativos que curativos.
Un principio de Neurociencia del Espíritu es que El Cerebro crea Mente y la Mente crea las Realidades. Eso ya es un concepto grabado a fuego en mi ser. Sin embargo, el Espiritu Santo me mostró que gracias al primer Adán en vez de tener una Mente Unificada (La Esencia de Dios y el Campo Cuántico es La justamente la Unicidad); tenemos una mente dividida (hasta esos niveles llega la Dualidad del árbol prohibido).
Hay dos Hemisferios Cerebrales (Izquierdo y Derecho) diseñados para trabajar en Unicidad y Armonía, en Cooperación que es una divina característica de la Naturaleza Creada. Pero, el Dualismo separó los Hemisferios y tenemos así que, hay una mente del Hemisferio Izquierdo y una mente del Hemisferio Derecho. A su vez hay tres cerebros a lo largo del cuerpo: el cerebro encefálico, el cerebro cardíaco y el cerebro intestinal,cada uno con su equipo de neuronas.
Volviendo al Cerebro Encefálico tenemos que el Hemisferio Izquierdo crea la Mente Analítica o Natural la cual se pone en marcha a partir de los 7 años y es la mente que nos permite razonar y también la que nos impulsa a crear reglas, normas y leyes ya que está influenciada por la Dualidad y piensa en términos de bueno y malo, correcto e incorrecto, es la mente que nos lleva a navegar en el tiempo lineal y dualista. Pero eso, es insuficiente para vivir vidas plenas y abundantes.
El Hemisferio Derecho es el que está relacionado al arte, al ocio creativo, a los sueños y a las emociones y al mundo espiritual. La mente del Hemisferio Derecho es La Mente Espiritual. La mente del Hemisferio Izquierdo considera las parábolas como un absurdo; sin embargo, la mente del Hemisferio Derecho las ve como un elemento didáctico para observar las cosas desde otra perspectiva. Uno de los más grandes psicólogos que han existido (Erickson) encontró que metáforas y parábolas permitían llegar al mundo del inconsciente y hacer que antiguas heridas salieran a luz para ser sanadas.
Tengamos presente que Jesús enseñaba por parábolas y luego se ponía a sanar a la gente, a los fariseos les parecían absurdas las parábolas y menospreciaban a Jesús; por eso, curiosamente he podido observar que los ministerios y congregaciones que más rechazan las enseñanzas de Emerson Ferrell acusándolas de ser metafísica o nueva era, son aquellos ministerios y congregaciones que quieren vivir el Nuevo Pacto con todos los elementos culturales del Viejo Pacto olvidando lo que Jesús dijo: Nadie pone Vino Nuevo en Odres Viejos.
Pensemos por un momento en un territorio físico:
Hay un mapa sobre ese territorio y hay quien conoce a profundidad el territorio porque ya lo recorrió. Bueno el Hemisferio Izquierdo conoce el mapa pero nunca pisó y caminó el territorio. En cambio, El Hemisferio Derecho es quien conoce bien el territorio porque ya estuvo allí y ¿cómo es eso posible? Porque ya estuvimos en El Reino antes de la Fundación del Mundo.
El Reino es Cristo y fuimos escogidos en El antes de la Fundación del Mundo (Efesios 1). El Mundo Espiritual y todos sus recursos están en un conocer fuera de la mente analítica, un conocer sin haber sido enseñados. La mente del Hemisferio Izquierdo fue usada por las tinieblas, para evitar que esa otra mente extraña, incómoda e incomprensible para los sentidos no envíe mensajes al alma. La mente del Hemisferio Derecho sufrió lo mismo que Jesús a manos de Israel. Fue despreciado, repudiado y olvidado.
La Biblia menciona con Frecuencia que la Diestra (la parte derecha) de Dios hace proezas y cosas grandiosas. El Hemisferio Derecho lleva esa impronta de Dios. Bien amigos y amigas, esto es parte de una Escuela que Jesús me está dando y que pronto lanzaré. Los bendigo a todos y cada uno.
