Vivimos en una sociedad adicta a la imagen y a la velocidad y por ello cada día más enferma. No hay lugar donde uno concurra en donde no escuchemos: » te enteraste? Fulano tuvo un ACV, la esposa de tal está con cáncer, me agarro todos los virus que pasan, no puedo dormir «
Ante ese panorama que como médico puedo constatar a diario una voz resonó como trueno más allá de espacio y tiempo: «qué esperas José Caleb para cumplir de una vez con tu más alto destino y propósito? Qué esperas para hacer tu aporte al colectivo ? «Por supuesto entendí quien me hablaba y -no sin algo de resistencia – decidí obedecer.
Jesús y El Espíritu Santo me guiaron y me enseñaron el arte de la meditación – si tal como lees – es un arte milenario que si lo vistes con ciencia moderna y física cuántica se vuelve un antídoto perfecto para este veneno sociocultural que nos mata lento pero seguro.
De la mano de Jesús -quien mejor que el Creador y Diseñador del cuerpo humano para eso- aprendí como funciona la mente en estados meditativos profundos y también los increíbles pero comprobables efectos de la meditación en la vida diaria. La Vida Contemplativa que te hace conocer más a Dios y te resetea el cerebro sanando el corazón.
Aprendí que la presencia mata a la prisa
La paz mata a la preocupación
La Fe mata a la duda
Volví a conectar con mi origen y naturaleza
